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El día que los bancos absorberán a las cripto

Por Nicolás Arieu, desde Miami, Florida

Cuando la fusión ocurra, las criptomonedas como el Bitcoin finalmente pasarán al mainstream.
Y eso significa que este es el momento perfecto para invertir en estos activos únicos. Los
inversores que se adelanten a este gran cambio podrían capturar ganancias espectaculares.

En la era tecnológica que vivimos hoy, los bancos se ven un poco obsoletos…
Podemos hacer videochats en tiempo real con cualquier persona sobre la faz de la tierra. Los autos
de conducción autónoma pueden transportar pasajeros por cada rincón de cada ciudad. Tenemos
satélites rondando la órbita terrestre a kilómetros del suelo, aparatos que son capaces de
triangular nuestra ubicación con un margen de error de sólo centímetros.

Y aun así, todavía tardamos varios días para transferir dinero de, por ejemplo, Miami a Buenos
Aires o de México D.F. a Madrid.

¿A qué se debe esto?

Resulta que el buen funcionamiento del sistema financiero global depende enteramente de
tecnologías que han existido por varias décadas.

En pocas palabras, están un poco viejas…

Ahora, sin embargo, el blockchain y las criptomonedas están cambiando eso, amenazando con
sacar del juego a modelos de negocios enteros. Y el sector bancario está primero en la fila.
Acá su dilema es cómo adaptarse, o absorber estas tendencias, para no quedar ellos mismos
obsoletos.

El día de hoy te mostraré a qué se debe eso exactamente. Y te explicaré lo que esto significa para
el futuro de las criptomonedas…

Los bancos y el “cambio cripto”

De todos los sectores del sistema financiero, el que tiene más riesgo de sufrir la disrupción de las
criptos, es el de las transferencias internacionales de dinero. En 2018 el Banco Mundial estimó que
habría unos US$ 689.000 millones fluyendo por las fronteras internacionales en todo el año,
producto de las transferencias de los migrantes de todo el mundo que envían dinero de vuelta a
sus hogares, las famosas “remesas”.

Para transferir ese dinero se debe pagar entre el 5% y el 9% del total (o incluso más para las
transferencias más pequeñas). Finalmente, esos honorarios generan más de US$30.000 millones
en ingresos por año para las instituciones financieras que los facilitan.

Sin embargo, la criptos están diseñadas para transferir dinero a costos bajos, por medio de
transacciones casi instantáneas de país en país e incluso con un mayor margen seguridad,
fiabilidad y flexibilidad.

Aun así, los bancos han resistido esas innovaciones. Y la verdad es que no podemos culparlos.
Tienen en sus manos una mina de oro verde de US$ 30.000 millones. Probablemente esa sea parte
de la razón por la que muchos bancos han expresado escepticismo (incluso aberración) por las
criptomonedas.

Por ejemplo, Jamie Dimon, el CEO de JPMorgan Chase, en medio del auge de 2017 tildó al Bitcoin
de “estúpido” y de ser “un fraude”, entre otras cosas.
Sin embargo, no todos están ciegos ante el potencial de las criptos. Incluso el Fondo Monetario
Internacional (FMI), la definición misma de una burocracia financiera aparatosa, está estudiando la
posible interacción entre las criptomonedas y los bancos centrales. Recientemente, el Fondo dijo
que algún día los bancos centrales hasta podrían emitir sus propias criptomonedas.

Según su Directora Gerente, Christine Lagarde:

“Por sobre todo, debemos mantener una mentalidad abierta sobre los activos cripto y la
tecnología financiera en general, no solo por los riesgos que representan, sino también por
su potencial para mejorar nuestras vidas”

Ahora más allá de que los bancos lo quieran o no, la tecnología cripto ya está transformando al
mundo bancario…

Por ejemplo, a principios del pasado octubre, una plataforma internacional de transferencias de
dinero, con costos hasta 70% más bajos que otras plataformas, comenzó sus pruebas con los
consumidores. A este novedoso sistema no le toma días mover dinero a través de las fronteras internacionales… sino unos pocos segundos. Y todo esto es gracias a la tecnología detrás de las
criptomonedas.

Asimismo, la plataforma libera grandes cantidades de capital para los bancos. Ya no tendrán que
pre-financiar por completo sus cuentas con divisas locales, solo para dejar ese dinero allí en
preparación para futuras transferencias.

Ahora es posible cambiar las monedas locales por criptomonedas, enviarlas instantáneamente a
cualquier punto del mundo y convertirlas nuevamente en la moneda local que el destinatario
desee. Eso le permite a los bancos acceder al capital que solían dejar en sus cuentas bancarias en
el extranjero.

Considera lo que sucedería si una empresa quisiera transferir dinero entre México y un país de la
Unión Europea. Actualmente, enviar US$ 1.000 a través del Atlántico tomaría de dos a tres días, y
costaría entre US$ 40 y US$ 75 en comisiones. Con las tecnologías de criptomonedas y blockchain,
la misma transacción se puede completar en dos minutos a un costo de US$ 0,02.
Es un paso agigantado hacia el futuro, con implicancias asombrosas.

Si nos fijamos en los flujos generales de dinero por todo el mundo, más de US$ 155 billones cruzan
las fronteras internacionales cada año. Y estas transferencias internacionales a través de las
fronteras generan unos US$ 300.000 millones en ingresos para los bancos, según reporta la
consultora McKinsey & Company.
Es solo cuestión de tiempo antes de que las tecnologías cripto y blockchain le demuestren al
mundo que pueden ahorrarle muchísimo tiempo y dinero tanto a bancos como a consumidores. A
medida que más bancos se sumen esta tendencia, veremos aún más beneficios.

Las transferencias más rápidas incrementarán la velocidad del dinero, es decir, el ritmo al que el
dinero pasa de mano en mano. Eso, a su vez, acelerará los negocios internacionales, aumentará la
productividad y, en última instancia, acelerará la innovación.

En estas condiciones totalmente nuevas, los usuarios pioneros (porque todavía el mundo cripto es
como el Viejo Oeste, donde está todo por hacerse) serán quienes vean las ganancias más
sustanciales, a la vez que reducirán los costos para los consumidores. Los bancos más lentos se
verán obligados a actualizarse o perder a sus clientes (a un cliente no le importa la tecnología
detrás de un banco. Solo le interesa que los servicios sean confiables, rápidos, baratos y fáciles de
usar. Si un banco no puede mantenerse al día, el cliente irá a otra parte).

Las revoluciones no siempre comienzan con una gran explosión. Algunas empiezan poco a poco,
acumulando fuerza y ​​velocidad hasta que son tan grandes que cualquiera que haga las cosas de la
forma antigua terminará en el olvido.

El mundo de las criptomonedas todavía es muy pequeño, pero no dudo que revolucionará el
sistema bancario del planeta entero. Y esto sucederá mucho más rápido de lo cualquiera se
imagine.
Cuando eso ocurra, las criptomonedas como el Bitcoin finalmente pasarán al mainstream. Y eso
significa que este es el momento perfecto para invertir en estos activos únicos.
Los inversores que se adelanten a este gran cambio podrían capturar ganancias espectaculares. No
te lo pierdas.

Buena caza,
Nicolás Arieu

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